Elegir la paz

Elegir la paz

Publicado por RONALD GOMEZ en

Hace unos días, durante una charla, escuché una historia del hinduismo que me pareció interesante para reflexionar sobre la naturaleza de la venganza.

Cuenta la tradición hinduista que Kaliya, una enorme serpiente de múltiples cabezas, habitaba en el río Yamuna y había contaminado sus aguas con su veneno. Cuando Krishna se enfrentó a él, logró someterlo por completo y tuvo la posibilidad de acabar con su vida.

Sin embargo, Krishna decidió no hacerlo. En lugar de vengarse, le ordenó abandonar el río y dejar de causar daño. Kaliya se retiró con su familia y el río pudo recuperar su equilibrio.

La historia transmite una enseñanza que me parece muy poderosa: la verdadera fuerza también está en tener la posibilidad de hacer daño y decidir conscientemente no hacerlo.

Perdonar no significa permitir que alguien continúe haciéndonos daño. Podemos poner límites, alejarnos y protegernos. Podemos reconocer lo que alguien nos hizo sin sentir la necesidad de devolverle ese mismo dolor.

A veces siento que en la vida nos encontramos con personas que, desde sus propias heridas, terminan hiriendo a los demás. Lo hacen a través de comentarios, comparaciones, mentiras o acciones que terminan afectando incluso a personas que no tuvieron nada que ver con aquello que les ocurrió.

Y creo que ahí está uno de los grandes aprendizajes: tener la capacidad de parar y revisar dentro de nosotros qué queremos hacer con aquello que nos hicieron.

Podemos guardar resentimiento, buscar una forma de devolver el daño o podemos decidir cerrar ese episodio desde otro lugar.

Desde el corazón, podemos perdonar a esa persona, verla con compasión y desearle luz y amor. Porque, en lo personal, creo que una persona que vive realmente desde el amor tiene cada vez menos espacio dentro de sí para hacerle daño a los demás.

Cuando estás enfocado en amar, construir y aportar algo bueno al mundo, la venganza pierde sentido.

Por eso me parece importante mirar hacia atrás y pensar en las personas que han pasado por nuestra vida. En aquellas que en algún momento nos provocaron dolor, rabia o malestar. Pensar también en qué episodios seguimos cargando y si realmente queremos continuar llevándolos con nosotros.

Hay personas a las que quizás nunca volvamos a ver. Hay relaciones que simplemente terminaron y heridas que probablemente no podamos cambiar. Pero sí podemos decidir desde dónde queremos recordarlas y qué lugar queremos darles dentro de nuestra historia.

Para mí, cerrar estos capítulos desde el amor tiene mucho más sentido que hacerlo desde el resentimiento.

Y quizás, al perdonar a quienes nos hicieron daño, también estamos perdonando una parte de nosotros mismos.

 

← Publicación más antigua

BLOG NOIL

RSS
La nobleza del espíritu

La nobleza del espíritu

RONALD GOMEZ
Por RONALD GOMEZ

Uno de mis propósitos de este año fue comenzar a leer libros de filosofía. Aunque siempre me han llamado mucho la atención y considero que...

Leer más
Tu razón de vivir

Tu razón de vivir

RONALD GOMEZ
Por RONALD GOMEZ

El ikigai es un concepto japonés que significa “razón de ser” o aquello que hace que tu vida valga la pena. Es el motivo que...

Leer más